Hoy, a 5 de diciembre de 2008, a mis veinte primaveras, quiero que el mundo sepa de mi desdicha. Y es que hay algo que por más que quiera no logro entender. No entiendo lo que entienden ni a los que entienden. Me contrita el corazón y me azota el intelecto.
Me estoy refiriendo a uno de los pilares en que se fundamenta este enfermizo e irracional nazionalismo catalán tan arraigado “a casa nostra”, como es el argumento – y que perdonen mi insolencia los señores de la RAE por atreverme a desprestigiar así dicho vocablo – de que “España nos roba”.
No hay catedrales ni copas de pino de tamaño comparable a dicha falacia.
No voy a hablar del principio de solidaridad, ni del de territorialidad, ni del de coordinación, ni del de autonomía financiera, ni del de corresponsabilidad fiscal, ni del de suficiencia, ni del de estabilidad presupuestaria.
Principios, todos ellos, que estructuran y determinan el sistema financiero del Estado, y que como su propio nombre indica, son principios, y los principios se llaman así porque principian algo, y no porque deben omitirse desde el principio.
Pero no quiero ensañarme desmontando esta falacia nacionalista basándome en dichos principios – con los cuales me basto –.
No, hoy no. Hoy voy a permitirme el lujo de hacerlo simple y llanamente desde la lógica, para que de esta manera esté al alcance de todos, incluso al de aquellas personalidades tan débiles capaces de creer que son víctimas del Estado español porque les roba…
Como dijo Cicerón, la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio, ¡así que ya basta de tanta mentira y manipulación!
Y es que ya no solo como español sino como catalán que soy –y orgulloso pese a esto – siento el deber moral de desmentir esta patraña.
Resulta que Cataluña y Madrid (las principales CCAA supuestamente agredidas por el Estado español por recibir menos de lo que dan, en cuanto al IRPF me refiero) casualmente son las dos CCAA de todo el país donde reside un mayor número de personas con una renta per cápita superior a la media.
Es decir, el tipo impositivo que se aplica a cualquier sujeto en su declaración de la renta es variable en función de sus ingresos anuales, pero el porcentaje es el mismo para todos. Cuanto más elevado sea el total de sus ingresos más tipo impositivo se le aplicará, pero de forma totalmente proporcional y equitativa con quien tenga unos ingresos menos elevados, al cuál se le aplicará un tipo impositivo mucho menor.
En consideración, haciendo un llamamiento a la lógica y a ese racionalismo que nos diferencia de los animales – o eso dicen – si Cataluña goza de un gran porcentaje de su población que tiene unos ingresos más altos que la media española, en la suma de todos ellos obtendremos un total mucho más elevado que el que pueda obtener cualquier otra CCAA que no ingrese tanto, porque no hay que olvidar que quien tributa son las personas, no el territorio.
Ante esta situación creo que lo que de verdad se está robando no es el dinero… sino el cerebro, la inteligencia, el mínimo de cordura para no dejarse arrastrar o influenciar por el visionario de turno que se alimenta precisamente de eso: de la mentira, la manipulación, la demagogia y, sobre todo, de la ignorancia de nuestra sociedad.
Sergi Ariño
Saludos y enhorabuena por el Blog (me parece muy, muy interesante).
Muchas gracias! Como diria Aznar, “estamos trabajando en ello” jeje
Visca Catalunya!
I el Barça!
Interesante el punto de vista, Sergi, en algunas cosas estoy de acuerdo. En algunas otras, no. Pero me gusta que gente de mi edad se comprometan en política no apuntándose a los lemas de sus líderes porque sí, sino razonando por sí mismos, así que mola. Cuando quieras debate, lo tenemos.. yo disfruto con ellos (y intento escuchar jaja), así que ya sabes!
abraçada!
te dejo una reflexion mía, sobre EEUU, previa a las elecciones: http://joelforster.wordpress.com/2008/09/04/el-rugido-de-los-republicanos/